¿Porqué tanto amor…?

Alguien tiene que explicar cómo, ante el manejo irregular del presupuesto, se logra no solo evitar el correspondiente proceso penal por peculado, sino además se obtiene el apoyo del gobierno municipal y el del gobierno del estado para terminar una obra pública cuando ya terminó el trienio. Todo lo anterior con la mirada complaciente, y la presumible aprobación, del Órgano Superior de Fiscalización.

Para nadie es secreto que el ex-edil perredista, Jorge Morales Franco, dejó varias obras millonarias inconclusas, y el presupuesto destinado a ellas nadie sabe dónde quedó. En el caso del camino a Punta Arena, la versión semi-oficial es que el constructor que realizaba la obra se “peló” con millón y medio de pesos sin terminar la obra. Sin embargo, “a otro perro con ese hueso”, porque de acuerdo con la normativa para contratar y para pagar la obra, eso no puede ser.

Cuando se adjudica una obra pública se contrata una fianza y al principio solamente se adelanta un 35 por ciento del monto total de la obra para que la constructora la inicie. Posteriormente, de acuerdo con los avances que registra la obra, los cuales deben ser supervisados por obras públicas municipales, quien deberá documentar los mismos, incluso con fotografías, se le va soltando más billete al contratista, el cual también debe dejar un depósito -por aquello de “no te entumas”-.

Cualquier pago que se le haga al contratista debe ser con base a los avances físicos que registra la obra y deben estar autorizados, no solo por el presidente municipal, sino también por el tesorero, por el director de obras públicas y por el síndico, por ello cuando se les acusa de peculado se les añade “de pilón” el delito de asociación delictuosa, pues se necesita la concurrencia de todos ellos para poder “desaparecer” el billetito. Además, el pago total de la obra debe estar acompañado de una fianza “por vicios ocultos”, para que si la obra muestra deficiencias quede cubierto el ayuntamiento del pago de esas reparaciones. Esa es la normativa; no aplicarla es un delito.

Ahora resulta que a Moralitos “le vieron la cara” y se le pelaron con millón y medio de pesos (no se olvide que estamos hablando solamente de uno de los tres caminos que no construyó, pero si hubo los millones para ello). Cualquier Órgano de Fiscalización “decente”, por el solo hecho de haber realizado pagos fuera de normativa y de una manera tan irresponsable, ya tuviera al ex-edil de marras tras las rejas y a sus funcionarios junto con él. El solo hecho de que Moralitos haya aceptado poner de su bolsillo -el cual llenó no sé dónde y qué tanto, que hasta un lujoso rancho tiene en Campeche- el dinero necesario para concluir dicha obra, es aceptación implícita de un mal manejo del erario público. “La Voladora”, en este caso, se ha mostrado inusualmente tibia y tierna.

Pero tibio y tierno, no obstante que es de otro partido, también se ha mostrado el actual edil “panista”, “Bencho” Prott Pimienta, quien diligentemente decidió ayudar a su antecesor y “sacarle del fuego las castañas”, apoyando con camiones del ayuntamiento el acarreo del material para la obra. Por demás está decir que el combustible y los empleados del municipio que se emplean para este fin, también corren por “cortesía” del buen gobierno “Benchista”, el mismo que se niega a pagar adeudos a la Comisión Federal de Electricidad por concepto de alumbrado público y pretende que sean los ciudadanos de Catazajá los paganos. Dinero para el alumbrado público no hay, pero sí para “echarle una manita” a Moralitos para que no se vaya al “bote”, junto con varios de sus ex-colaboradores, los que ahora son funcionarios de “Bencho”, entre ellos el tesorero quien “repite” por segunda ocasión.

No cabe duda que es carismático el chaparrito, pues también conmovió a la secretaría estatal de infraestructura la que acudió en su apoyo con la maquinaria necesaria para concluir el desgraciado camino, que tantas penas ha causado al pobre ex-edil. Y desde luego no se puede minimizar la grandeza de corazón del otrora inflexible Órgano de Fiscalización que se ha hecho de “la vista gorda” y en lugar de mal manejo de los dineros públicos se fija más en “la buena voluntad” de Moralitos. ¿Sucederá lo mismo con las otras obras inconclusas del ex-edil, como el camino a Zaragoza, el cual ya ha sido pavimentado en tres ocasiones, pero en los hechos sigue siendo un camino de terracería y los presupuestos correspondientes cayeron en el “Triangulo de las Bermudas” de la corrupción y la simulación?

En Pocas Palabras… a mí lo que me intriga, lo que no me deja dormir es ¿porqué tanto amor?

Como dijo Derbez: “¡qué alguien me explique!”, y de paso denle la receta a “Chilo”, el ex-edil de La Libertad. Aunque parece que él no la necesita, pues anda más tranquilo que “Cocoliso”. Sus razones tendrá.

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Archivado bajo Catazajá, columna política, La Libertad

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