Cuando se es de oposición, conviene no ser tan opuesto.

Cuando se integró el cabildo de Palenque, dadas las “alianzas de facto” entre el ganador Convergencia y los regidores plurinominales del PRD, las expectativas para lograr el equilibrio político se centraron en los 3 regidores del PRI. Venían dolidos de una elección en la que Humberto Limón tuvo todo para ganar, pero se “mareó” antes de tiempo y perdió una capital político que ninguno de los contendientes tenía al inicio de sus respectivas campañas. No obstante, logró mantener para sí una regiduría, aventura en la que lo acompañó el ex-diputado local, Luís Alfonso Potenciano, quien ya había sido secretario del ayuntamiento, y el profesor Antonio Jiménez de la Cruz, “talachero” de toda la vida del PRI palencano a quien con el nombramiento de regidor “le hizo justicia la revolución”.

Si bien es cierto que “el mayoriteo” lo tiene ganado el munícipe con los regidores de su partido y los “adoptados” del PRD, ya que al del PVEM no hay que contarlo siquiera porque no vive en Palenque, y si acaso llega por acá es nada más para cobrar la nómina, se esperaba que los regidores “tricolores” le pusieran “sabor al caldo” en las sesiones y fueran quienes sostuvieran el debate al que debe ser sometido cualquier acuerdo de cabildo, en un ejercicio dialéctico en el que ser oposición no significara estar opuesto por sistema a lo planteado, sino el representar a los priístas de este municipio para que no sean excluidos de los apoyos y programas del gobierno de Cruz Guzmán, como ellos mismos han denunciado, en la cara de sus regidores, ante el dirigente estatal de la CNC, Hernández Vielma.

Sin embargo, en los hechos, “la puerca torció el rabo”, pues Humberto Limón continúa “nadando de a muertito” y su presencia en el cabildo transcurre sin pena ni gloria. Pareciera que aún no se recupera sicológicamente de la derrota de la pasada elección y a lo único que aspira es a ver llegar los días 15 y 30 de cada mes. No habla, no propone, no encabeza, no se opone a nada. Anda en calidad de “alma en pena”, cuando no debe olvidar que recibió el voto de miles de palencanos que esperan, que al menos como regidor, trate de implementar el proyecto político con el que los sedujo en su momento.

El caso de Luís Alfonso Potenciano, se cocina aparte. La regiduría le viene directamente de la dirigente estatal, “La Negrita” Arely Madrid, quien le ha otorgado toda su confianza como operador político. Muchos cuestionaron el que se le haya dado esa representación cuando es originario de La Libertad y ni siquiera vive en Palenque. “Golondrino”, fue el término con el que lo calificaron. “El Pote” es un político con oficio y conoce bien los teje-manejes de su partido. En Pocas Palabras, la regiduría no se la regaló Arely sino se la ganó en diferentes trincheras. Al apoyar al “Gran Maestro Shaolín”, Ignacio Verastegui para lograr la dirigencia municipal del PRI y evitar que un grupo de priístas relacionados con Cruz Guzmán le pusieran al Tricolor “de a pechito” y en bandeja de plata, parecía que había lealtad para con su instituto político y sus propias convicciones.

Como regidor, y con la experiencia que acumula, se esperaba que actuara como líder natural de la oposición en el seno del cabildo y fuera la versión local de Emilio Gamboa Patrón; que supiera ser una oposición inteligente y propositiva que sirviera de “dique de contención” a las pretensiones casiquiles y hegemónicas de Cruz Guzmán, para hacer del cabildo un espacio de debate en el que se procurara el bien común y no el de grupos e intereses particulares. Desafortunadamente, no ha sido así. Hay la percepción de que la pasividad del “Pote”, más que producto de la indolencia, tiene su sustento en el “maiceo”, técnica prehispánica infalible para desarticular a “los opuestos”.

Potenciano Landeros acaba de ser nombrado secretario adjunto de la CNC estatal y casi al mismo tiempo, y de manera “coincidente”, Cruz Guzmán lo integra al comité de la Feria de Palenque, donde solo los que “pecan de inocentes” no han hecho fortuna. Parece que a los ojos del edil, el nuevo cargo del regidor priísta lo pinta con “atractivos” adicionales que hay que conquistar para tener operadores políticos “del otro bando”, en la zona rural de este distrito para contender exitosamente para la diputación federal.

Parece mentira, pero el priísta con menos experiencia política, y del que en consecuencia se esperaba menos, “Toño” Jiménez de la Cruz, es el único que se ha tomado en serio su papel de opositor, aunque también a él – ¿coincidencia o destino?- lo integraron al comité de feria. ¿Sucumbirá al “maiceo”?

En Pocas Palabras…y andado el tiempo, la pregunta es ¿quién está vendiendo al PRI? Y ¿a cómo lo está cotizando?

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Archivado bajo columna política, Palenque

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