En Catazajá: llueve sobre mojado y llegan los “turistas” del infortunio.

El desbordamiento histórico del Usumacinta a niveles no vistos en 40 años, atrajo la atención del presidente Calderón hacia la zona de Los Ríos, la cual visitó con el gobernador Granier, pues se registran más de 100 mil afectados por las inundaciones. Aquí en Chiapas, el desbordamiento del Usumacinta y los incrementos sustantivos de algunos de sus afluentes han agravado la situación de más de mil familias de 25 comunidades de Catazajá, asentadas en las márgenes del Usumacinta y del Río Chico, cuyas viviendas ya se encontraban bajo el agua antes del desbordamiento del caudaloso Usumacinta.

Hablamos de unas 5 mil personas afectadas que, en el universo de más de 100 mil tabasqueños de la zona de Los Ríos que resultan damnificados, pueden parecer una minucia. Sin embargo, la situación de emergencia y las necesidades de ayuda son las mismas. A ellos no los ha visitado ni el presidente de la República, ni su gobernador. Ciertamente, su presidente municipal se ha puesto al frente de las acciones de apoyo que, tanto protección civil, como otras dependencias estatales y federales realizan para mitigar la desgracia de la población afectada.

Se ha visto a “Bencho” Prott Pimienta, hacer honor al cargo de munícipe visitando casi a diario a las comunidades afectadas, llevando lanchas con despensas y brigadas médicas. Los policías y demás empleados municipales han tenido la agotadora tarea de llevar ayuda diariamente a los damnificados desde hace varias semanas. Ya muestran cansancio, pero el ejemplo de “Bencho” los obliga a seguir adelante. Ni modo de dejarlo solo. Otros funcionarios estatales como Nabor Orozco, de protección civil, Agustín Cañas, delegado de Pesca, Ariel Requena, delegado de la Semavi, Doña Cata Medina, delegada de Economía, y unos pocos más que han sudado la camiseta junto con “Bencho” para atender constantemente las necesidades básicas de unos 5 mil afectados. Otros funcionarios, desafortunadamente, solo han llegado para tomarse la foto, para dar el paseo por lancha y terminar con una buena comida de pescado y cervezas. Han sido turistas del infortunio. Hubo hasta un edil de otro municipio que llegó, se echó a la espalda un costal con despensas para que le tomaran la foto, y apenas concluyeron los fotógrafos, tiró el costal al suelo y no volvió a cargar más que el despotismo, al que ya está acostumbrado y ya ni le pesa.

Pocos son los funcionarios que llegan verdaderamente a ayudar.

Pocos son los funcionarios que llegan verdaderamente a ayudar.

En Catazajá, afortunadamente no han faltado despensas, pero ya escasea el agua potable y otros productos, como pañales desechables que no se incluyen en la ayuda. A pesar de que la SEGOB ya emitió la declaratoria de emergencia para este municipio, los recursos del FONDEN no han sido liberados y los recursos municipales ya están prácticamente agotados. El gobierno del estado ha provisto las despensas, pero la contingencia no está sino empezando, la temporada de lluvias durará hasta noviembre y con el desbordamiento del Usumacinta se espera que las afectaciones sean mayores. En pocas palabras, en Catazajá “llueve sobre mojado” y desafortunadamente su desgracia “no pinta” en los medios nacionales ni en las visitas gubernamentales a las zonas afectadas, no obstante que el gobierno municipal es panista. Pareciera que no existen. Se han visto pasar por el río Usumacinta embarcaciones de la Marina que van río arriba, a la zona de Los Ríos, a prestar ayuda a los damnificados, pero a la gente de Catazajá nadie les llega a ayudar, solo les queda ver pasar la ayuda que va para Balancán, para Zapata, para Tenosique. Esta zona de Chiapas está muy lejana en la geografía y en los afectos del gobierno federal, y el gobierno estatal tampoco parece muy cercano. Ante esa situación hace falta la participación de quienes vivimos en esta zona para echarles una mano a “Bencho” y su gente, para suplir la indiferencia de funcionarios deshumanizados que hacen como que hacen, pero en verdad solamente llegan a hacerse pendejos.

Todos podemos ayudar con algo, todos podemos donar agua purificada, pañales desechables, toallas femeninas, medicamentos para combatir infecciones de la piel; muchos podemos ir a cargar las lanchas con la ayuda humanitaria. Hace falta solidaridad para con nuestros hermanos de Catazajá. Muchos dicen que ahí no pasa nada, que cada año se van al agua y que así viven felices. Lo cierto es que hoy la situación no es la misma de cada año, esta vez el desbordamiento del Usumacinta ha puesto las cosas al límite y se hace necesaria la solidaridad de todos para con quienes viven este desastre. Y no hay que olvidar que también en la zona de Benemérito y de Frontera Corozal hay comunidades afectadas. Menos aún que en Palenque, en Calatrava, hay gente con casas inundadas que ni siquiera han recibido la visita de su presidente municipal por el simple hecho de que no votaron por él, como si eso importara cuando se habla de gente -mujeres, ancianos y niños- que sufre. ¡Cuanta mezquindad!

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Archivado bajo Catazajá, columna política, denuncia

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